Transformación digital: nostalgia analógica - Instituto de Gestión del Cambio
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Transformación digital: nostalgia analógica

Ya hace unos cuantos años que estamos sufriendo las consecuencias de una transformación digital. La tecnología está evolucionando a pasos agigantados y cada día aumenta más la necesidad de depender de ella en nuestras vidas, tanto personal como laboral.
Perderíamos la cabeza si por un accidente internet colapsase y dejara de funcionar durante unas horas, es más, cuando nuestra línea de ADSL está en mantenimiento y no podemos usarla podemos llegar a sentirnos incómodos o incluso desorientados. Lo mismo pasa cuando de pronto nos quedamos sin nuestro Smartphone.

Recuerdo en algunas películas que vi durante mi adolescencia, cuando tenía unos  14 o 15 años, típicas escenas en un autobús o tren japoneses en las que todas las personas estaban tecleando sin parar esos móviles desplegables tan modernos, preguntándome qué estarían haciendo con tanto ímpetu, extrañándome de esa situación en la que parecía que el móvil formara parte de su organismo como un elemento vital. No se me ocurrió pensar que estaban escribiendo emails o chateando con amigos, yo apenas estaba empezando a usar Messenger y ni se me pasaba por la cabeza que fuese posible tener internet en el móvil. Aún recuerdo cuando sólo podía usar internet a partir de las seis de la tarde y que de esa hora en adelante no se podían realizar llamadas ni recibirlas.

Ahora veo esa misma escena cada vez que me subo al metro y me resulta tan normal que sería raro no ver a nadie con su mirada fija en la pantalla del móvil. Parece imposible que en 5 años nos hayamos convertido en copias de los extras que aparecían en esas películas.

Resulta hasta raro no ver ningún móvil grabando en un espectáculo. Nos esforzamos tanto en guardar recuerdos en formato mp4 “para que ese recuerdo dure para siempre” que se nos olvida que para recordar algo es necesario vivirlo. Pasamos más tiempo observando el mundo y a la gente a través de un filtro al que llamamos pantalla que a través de los propios sentidos. El inconveniente de este formato de vídeo tan usado es que es muy limitado. Solo es capaz de registrar sonido e imágenes. Los olores, la temperatura, las sensaciones, quedan fuera. Nos imponemos a nosotros mismos a que un archivo recuerde por nosotros. Después de esto, será difícil que recuerdes ese momento en primera persona y no a través de la pantalla.

¿Tú qué prefieres, capturas esos momentos o recordarlos?

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